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Nutricionista de la UTalca advierte que no es necesaria la colación infantil

Académica dice que es un hábito alimentario no saludable, que incluso, no debiera existir sobre todo considerando los altos índices de obesidad entre escolares.

Esta semana se conmemora el Día Mundial de la Obesidad, jornada que cobra mayor importancia en nuestro país luego de las preocupantes cifras reveladas el fin de semana recién pasado por la Junta de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), que indican que el 52,1% de los estudiantes, entre pre kinder y primero medio, tiene algún tipo de obesidad. Las regiones de la zona centro-sur demostraron un alza sostenida de esta enfermedad durante los últimos diez años, superando el promedio nacional que es 47,8%.

Frente a ese escenario, urge reforzar qué alimentos deben consumir los niños y niñas. La directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Talca, Mónica Jiménez, dijo al respecto que “las colaciones no son necesarias para ningún individuo sano, por lo que no se consideran en la alimentación. Las colaciones se indican en la población infantil en caso de niños con diagnóstico Diabetes Mellitus tipo 1, u otra patología que requiera alto consumo energético y de macronutrientes (quemados, infectados, etc.) o aquellos que se estén formando como deportistas o bailarines, quienes igualmente tienen mayor requerimiento energético y de macronutrientes”.

La académica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTalca recalcó que la indicación de alimentación para niños sanos es “7:30 horas, desayuno; 12:30, almuerzo; 17:30, once; y 21:00 horas, cena”.

“Pero como ya se instaló este ‘hábito alimentario’ no saludable, sobretodo en este grupo etáreo, podría permitirse trasladar la fruta del almuerzo a la media mañana 10:30, y la fruta de la cena sumarla a la once, para que no consuman una cena muy voluminosa, puesto que luego permanecerán en reposo absoluto por a lo menos 8 horas”, dijo la profesional.

Bajo esa misma premisa, la académica de la escuela de Nutrición y Dietética de la UTalca, Andrea Torres, indicó otras opciones, siempre en una sola porción: 1 fruta fresca o en compota casera (huesillos),  1 yogurt semidescremado o 1 huevo duro, 1 vaso de leche (200 ml) semidescremada o 1/2 taza (100 ml) de frutos secos, o 1/2 taza fruta deshidratada (ciruelas, manzana, damascos) 1 taza de verduras frescas en bastoncitos (zanahoria/apio/pepino/zapallo italiano), 1 galletón o 1 barra de cereal caseros con avena, plátano, zanahoria, zapallo camote, zapallito italiano, frutos secos, dátiles. “Estos últimos deben preparase en casa con ingredientes naturales, bajos o sin azúcares” indicó Torres.

CIFRAS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala en su sitio web que entre 1975 y 2016 se triplicó la obesidad a nivel mundial, y sugiere a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que se suban los impuestos a las bebidas azucaradas, disminuir la publicidad de productos poco saludables y usar etiquetado frontal de advertencia nutricional.

En el país, según el Mapa Nutricional que elaboró la Junaeb, uno de cada cuatro (24%) niños de prekinder presentaron obesidad. En kínder y primero básico, la prevalencia de obesidad total fue de un 24,8%, mientras que los escolares de quinto básico presentaron un 27,9%.

Sobre las soluciones que se pondrán en marcha desde Junaeb, destaca un programa piloto que busca abordar integralmente a estudiantes en condición de obesidad matriculados en establecimientos educacionales municipales y particulares subvencionados de las regiones de Coquimbo, Maule, Biobío y Aysén.

En la elaboración del mapa participaron un millón mil 584 escolares pertenecientes a ocho mil 961 establecimientos educacionales, medición que se rige por estándares de evaluación nutricional de la OMS.

La obesidad total tuvo sus mínimos en las regiones de Arica y Parinacota (22,8%), Metropolitana (21,7%) y Antofagasta (20,7%). En cambio, prevaleció con sus máximos valores en las regiones de Magallanes (27,1%), Aysén (26,6%) y Los Lagos (25,9%).